Hace unos días estaba viendo la tele apareció el nuevo spot de Mapfre. He de decir que a primera vista me gustó. Habla de un agente de seguros que tiene que explicar a los compañeros de clase de su hija cual es su trabajo: “Escuchar a personas y darle asesoramiento”. ¡Bien!
No había terminado el anuncio y me estaba diciendo a mi mismo “Ya tengo escrito un artículo y hablando bien de Mapfre!”. En eso que mi mujer, increíblemente apartada de este mundo asegurador, debió verme sonreír y sentencio: “Que anuncio más malo”.
Me extrañó y le pregunto por qué: “Porque el agente necesita a Nadal, no es capaz él solo, están despreciando a ese pobre padre”…
Buff.
Al día siguiente pregunto a mi socia por el spot: “Bien, pero tiene varias lecturas: el mediador es un personaje triste, agobiado…”
Buff.
Ya me han cambiado de opinión. Ahora cada vez que veo el anuncio veo a un profesional agobiado porque se tiene que enfrentar a unos chiquillos. Un personaje que se tiene por inferior a otros profesionales. Un profesional que preferiría que fuera su mujer la que se enfrentara a semejantes inquisidores… así el personaje también adquiere un tinte de caballero considerable…
Más tarde el protagonista aparece pequeño al lado de un bombero. Después veo a unos niños aburridos mientras escuchan a un personaje torpe con un coche en la mano. Y para rematar a su hija abochornada…
Para acabar con una imagen de Nadal en loor de infante multitud, a mayor gloría del tenista.
Sin embargo yo estoy absolutamente seguro que todos los agentes de Mapfre estarían encantados de explicar su importante profesión, ante niños, jóvenes, adultos.. incluso ante los creativos y publicistas encargados de vender su imagen, que se han quedado en lo fácil con Nadal.
Desde aquí envió un abrazo a todos los agentes Mapfre en estos momentos tan Verti ginosos.
La publicidad molesta. Está claro porque de lo contrario no haríamos zapping con nuestros televisores, los periódicos no tendrían que rellenar su publicidad con noticias, etc…
Pero por lo visto hay publicidades que molestan más que otras, y alguien se ha esforzado en analizar cuales, pero no en función del estilo o el medio. Lo han analizado por sectores.
Ramón Albiol comentaba la noticia en su blog, la publicidad más molesta es la de seguros y después la que hace el sector de la banca, que hoy tiene mucho que ver con los seguros.
Si a uno le preguntan si prefiere anuncios de seguros o de bikinis/ de ropa interior masculina (según gustos), la respuestas están claras: nos interesa mucho más la moda y preferimos este tipo de publicidad.
Entre las campañas muy premiadas últimamente tenemos las de Liberty, de la agencia REMO. Me pregunto que les parecerá esta noticia. Pasa como con el cine, la crítica va por un lado y el espectador por otro…
Siguiendo con el ranking de publicidad molesta, la menos odiada resulta que tiene que ver con objetos de consumo habitual. O sea, el espectador, lector, u oyente, prefiere la publicidad de las cosas que tiene interés en consumir.
Así que no creo que sea culpa de la publicidad en sí. Es un problema del interés que tiene el español medio sobre productos financieros. Nadie piensa en previsión, en ahorro… sobre todo cuando alguien te lo acabará imponiendo antes o después.
Uno siente una envidia, insana por supuesto, cuando compara los spot de televisión de casi cualquier cosa con los de las compañías de seguros.
Diseño Zaragoza ha recopilado los últimos grandes éxitos en lo que a spots aseguradores se refiere y se lamentan en su post: “Las aseguradoras ya no son lo que eran…”. La verdad es que dan grima.
Si comparamos el “Yo creía (2010)“ con los de “El puente a tu jubilación (1989)” (pasad la reproducción hasta el 3’40″) y aunque ha envejecido mal, son más de veinte años, el mensaje es distinto. Un colega Blogger que mantengo en el anonimato por prudencia decía hace poco sobre este tema que cuentan lo mejor que pueden decir de ellos mismos….
Y digo que siento envidia cuando veo spots como el de Coca Cola, que aunque pasen los años siguen con la misma idea de “Coca Cola y una sonrisa (1981)“, porque después de casi treinta años vuelven a hacer lo mismo en este genial anuncio:
Happiness Machine
Por esto, por mantener su imagen en el tiempo, CocaCola es lo que es; y las aseguradoras, por hacer lo que hacen, tienen la imagen que tienen.
Si necesitas información sobre que son, de donde vienen y mi opinión puedes encontrarla en los artículos Rastreando el negocio y Rastreando el negocio II. Y además os recomiendo la versión que tiene Carlos Lluch sobre el tema.
Hasta el momento estaban funcionando como una versión beta, con una pequeña inversión en publicidad en adsense y poco más para testar el comparador. Porque no es más que eso, un comparador de seguros, pero con mucha pasta… Y lo vais a notar a partir de ahora porque llegaremos a aborrecer al perro rastreator, que tendremos hasta en la sopa a modo de spot publicitario.
Y sí, efectivamente, otro animal más a la fauna aseguradora hispánica, tras el defenestrado perro Snoopy, llego el erizo cansino, el gusano verde… y ahora el perro rastreador. Feliz Rodriguez de la Fuente tenía para venderle otra saga a Tve.
Pues este comparador, extranjero, viene a quitarle el sitio al que había funcionando con bastante éxito en España el comparador de www.arpem.com, ya advertí hace tiempo de la pequeña guerra que empieza entre comparadores. Continuando con el símil fáunico esto va a ser como cuando introdujeron el cangrejo americano en los ríos españoles… que el patrio queda para los buscadores más sagaces…
Liberty Seguros comenzó su campaña de verano, y en lugar de los anuncios cutres del resto de compañías, esos de “te lo doy más barato”, ¡vergüenza les tenía que dar!, va y hacen un spot en defensa de sus “asesores”. Una lástima que no atrevan a decir mediadores, corredores o agentes.
Un mediador de seguros es mucho más que un asesor. No solo asesora. Adecua, asiste, ejecuta… Liberty ya uso la denominación asesor en vez de mediador, y ya dejé clara mi disconformidad.
Aún así el spot me gusta, y demuestran que se puede hacer. Las que quedan bien retratadas son el resto de compañías que no les importa atender a sus clientes a través de centralitas, máquinas, y los distintos surtidores automáticos de seguros. Lástima que en agosto no se vea la tele.