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Mirando al futuro.


Tenía en tareas pendientes la lectura de la entrevista que José Luis Cendrero realizó a Cristobal Montoro, después de pasar por el congreso organizado por FECOR.

Cendrero que sabe de la problemática que tienen los mediadores profesionales y la falta de libertad al decidir de cualquier consumidor, preguntó a Montoro sobre la supuesta falta de ética de la banca, y el popular se explayó:

“Hay que introducir los elementos necesarios de competencia en las entidades bancarias para que no haya ningún tipo de acaparamiento, de monopolio, incluso, a la hora de colocar servicios financieros, sino que se utilice una intermediación que no ya es que sea buena para el nuevo intermediario, en este caso el corredor de seguros, es buena para que el consumidor, a través del buen servicio que le ofrezcan pueda elegir, no sólo lo que le ofrezcan en una sucursal bancaria, sino que pueda elegir en las mejores condiciones, en las más competitivas.”

Poco que añadir, creo que la totalidad de profesionales y de consumidores firmarían este planteamiento. Hay que entender que la declaración es al salir de un evento con corredores, y que una cosa son los discursos, y otra articular leyes.

La idea que propone de fondo de usar intermediarios; no solo para la distribución de seguros sino también para cualquier producto financiero, es esperanzadora para el consumidor que, con garantías, podría decidir libremente  sobre los productos que le financian, y la cobertura de sus riesgos… casi nada.

Otra de las frases de Montoro fue:  “si nos cerramos a esa competencia lo que nos estamos cerrando es a la propia evolución de la propia economía“.

Es triste que en el siglo XXI  en un país occidental, democrático, y una de las 20 potencias mundiales, tengamos que hablar de términos como “libertad”  o “garantía” en clave de  futuro.

Patientia in reguli nostri prima virtus est, que diría Sor Citroën.

Comparadores del futuro.


(para entender este post se recomienda dejarlo reposar 5 años)

He leído una frase de mi amigo Carlos Fernandez,  en el post de presentación del comparador de seguros de www.segurosochesymotos.com, que me ha dado que pensar. Dice:

“Seguramente, cuando dentro de un tiempo el uso de estos comparadores esté generalizado nos llegaremos a preguntar cómo nos arreglábamos antes para escoger el mejor y más barato seguro de coche

Yo me preocuparía más por como nos las vamos a arreglar en el futuro para que nos atienda un comparador, pero por lo pronto, y con al esperanza de que perdure y sea leído en el futuro, voy a explicar como nos las apañábamos hoy.

Hoy cuando la inmensa mayoría de consumidores buscaba un seguro para su coche se dirigía al despacho de un profesional de los seguros, generalmente sin esperar cola, le atendí una persona, que por ley, tenía unos conocimientos sobre lo que iba a hacer.

Hoy el consumidor explicaba el coche que tenía, sus  preocupaciones, dejaba entrever su economía… y el profesional le asesoraba sobre que tipo de seguro podía cubrir sus riesgos de la mejor manera posible. Así el consumidor decidía con conocimiento. Conocía posibilidades, el mercado, las garantías exactas, y conocía a quién le iba a atender y defender cuando tuviera un problema.

Con un comparador el consumidor, asegurado de máquina, elegirá bajo su responsabilidad con el conocimiento adquirido en los bares y foros donde puede opinar cualquier indocumentado. O peor, con el consejo del cuñado que trabajo, en la crisis de 2009, tres meses vendiendo seguros de entierro…

Cuando hoy ocurre un siniestro, el consumidor podía ir a la oficina de su agente o corredor de seguros explicarle relajadamente que ha había ocurrido y en ese momento conocía el tiempo en que su asunto se resolvería y como. Si la cosa era complicada cada vez que el asegurado quería información hablaba con la misma persona, que sabía en que situación estaba el expediente y podía resolver dudas y adelantarle acontecimientos.

Con un comparador… pues hoy no sabemos, probablemente tengas que vértelas directamente contra la aseguradora, o en el mejor de los casos con un telefonista de un auxiliar externo. Si la cosa se complica, cada vez que nuestro asegurado de maquina quiera información tendrá que explicar a cada telefonista su vida y milagros.

Yo atendía a diario a asegurados que no querían contratar nada, que no tenían ningún siniestro que resolver, simplemente querían información sobre algún punto de su póliza o una modificación. ¿Dónde harán esas consultas los asegurados de máquina? ¿Dónde se dirigirán para hacer suplementos y modificaciones a la póliza?

Doy por hecho que esos pobres asegurados de máquina del futuro se apañarán. Como nos apañamos hoy con los telefonistas de las empresas de telefonía movil, o el ADSL, la luz, el gas… a regañadientes, con mil problemas, y siempre con mal sabor de boca.

La tendencia de que con cada mejora en la rentabilidad de las empresas suponga un menoscabo en el servicio que recibe el consumidor esta acabando con la buena atención, tanto que el consumidor se acostumbra a ser maltratado.

Así que lectores del futuro, recordad que hace tiempo  existió la posibilidad de ser bien atendido.


Móstoles a 6 de octubre de 2009

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