Los seguros de automóvil para jóvenes tienen unos precios altos, hay poca competencia y mucha siniestralidad.
Desde hace tiempo que Mapfre tiene un proyecto para analizar la conducción de los jóvenes y poder adecuar las tarifas, buscar perfiles, etc… os sonará Ycar.
Ayer escuche otro proyecto similar, una aseguradora estadounidense ”American Family Insurance” no instala un gps localizador como el caso de Mapfre, si no una cámara en el vehículo del joven. Una cámara en la que recogen las conductas de los conductores más inexpertos, con la intención de hacerlo público y advertir a los conductores de la peligrosidad de ciertas prácticas: hablar por el móvil, mantener distancias, etc…
Ayer el BDS comentaba los datos de ICEA, sobre las cifras de las entidades aseguradoras en el ramo de automóvil.
Ya sorprende el propio titular “Cuatro entidades facturaron hasta septiembre más de la mitad de las primas totales de Autos“. En un momento en el que parece que la competencia es muy agresiva y hay mucha oferta donde elegir debe ser que la mayoría elijen estas cuatro, o al menos son de las que mejor están sabiendo retener a sus clientes.
Las cuatro entidades, ordenadas por volumen, son: Mapfre, Allianz, Axa y Mutua Madrileña y suman casi el 51% de todo el negocio de autos. Y eso que Axa pierde un 10% en comparación con el año pasado.
Coinciden que las tres primeras distribuyen seguros de manera tradicional, a través de mediadores, y Mutua Madrileña tradicionalmente prescinde de estos profesionales. La quinta aseguradora es Linea Directa, también de venta directa. Y detrás Zurich, Reale, Pelayo, Generalli y Groupama, todas ellas con fuerte peso del canal de mediación.
La mayoría de aseguradoras está creciendo, a excepción de AXA, Zurich y Generali, que tienen fuertes caídas de negocio…
En definitiva cada vez tienen más peso las más grandes, y siguen primando, contra pronostico, las compañías que apoyan la mediación, mientras otras pierden negocio a raudales sin ponerse nerviosas.
Resulta que hace casi diez años la Unión Europea se propuso reducir a la mitad los muertos en carreteras europeas. Desgraciadamente no se llegará al propósito tan ambicioso, la media a 2009 está en una reducción del 36%, pero la buena noticia es que España ha bajado un 53% los fallecimientos en las carreteras españolas.
Parece que las fuertes sanciones, el carnet por puntos, los controles de alcoholemia, y las duros spots de televisión van dando resultados.
La consultora a tenido la amabilidad de enviarme el estudio completo, del que se desprenden algunos datos que ya se observan en el día a día, y que se irán acrecentando con el paso del tiempo y el mayor uso de internet, y es que es cuestión de pocos años el que todos los habitantes del planeta tengan un móvil con conexión a internet, y no digamos de la televisión si Google sigue empeñado.
En el estudio se pregunta a los usuarios de internet, no los que tienen internet para que la niña estudie; sino los que YA lo usan, para relacionarse, comprar, obtener información, o simplemente entretenerse.
Es curioso como el consumidor en internet, que en un 90% lo usa para comprar cuando busca seguro, lo hace primordialmente para comparar y unicamente un 24% finalizaría la compra a través de internet. Esta diferencia entre el 24% que compra seguros y 90% que compra en general, es de esperar que se reduzca.
Por ahora el consumidor compara y después se dirige por teléfono (37%) o acude a una oficina comercial (29%). Apuesto a que en breve el 10% que no busca seguro por internet irá desapareciendo.
Los consumidores han pasado a ser proactivos en la compra del seguro de auto, es el quién pregunta, indaga, y toma la decisión de que canal de venta escoge. Cuando se le pregunta por cómo prefiere que obtener más información del asegurador, la respuesta es clara un 74% quiere recibirlo vía correo electrónico.
La segunda opción para recibir ampliación de la oferta es que la aseguradora le llame (sólo un 16%) y la tercera recibir información por correo postal (9%). El encuestador también ofrecía la opción de recibir la información de un agente de seguros en casa… y ha obtenido un abrumador 0%, no, no falta un número delante: es un CERO.
El usuario no ve la necesidad de tener asesoramiento y está convencido que la información está en internet o que la que te la dan a través de un correo electrónico es suficiente.
A la vista de estos datos podríamos pensar que lo único que preocupa es el precio, pero no, a partes iguales preocupan las condiciones generales de la póliza, y un poco por detrás, las condiciones particulares, y que no sea necesario desplazarse para peritar el vehículo.
Por lo tanto, el nuevo consumidor no quiere oír hablar de un mediador de seguros que le atienda y le asesore, quiere comparar por internet, comprar de forma cómoda y cree tener suficiente información para comprar lo mejor para el.
Cada vez más gente se une a este perfil de internauta, el que pasa muchas horas en internet, y las nuevas generaciones entran directamente. Habría que tener en cuenta todos estos datos…
Mi apocalíptica visión de los comparadores on line trajo muchos y variados comentarios y me siento en la obligación de redondear mi planteamiento.
El post “Comparadores del futuro” es un toque de atención, una advertencia, de hacia donde va el sector, con una de las herramientas que se hará más familiar para todos los usurarios en un futuro. Un comparador es sólo eso: un útil para comparar, y sólo para comparar precio.
Me preocupan los sistemas que se están eligiendo, y hay tres:
El sistema A donde una empresa ofrece el comparador y el usuario tiene libertad para continuar la contratación, o dirigirse a un par de profesionales para obtener el asesoramiento sobre esos precios. Este es el sistema que ofrece todas las posibilidades al consumidor, es minoritario, con menor presencia hoy en la red, y al que dan la espalda algunas aseguradoras que se pavonean de apoyar la mediación.
El sistema B donde una empresa, mediador de seguros, ofrece la contratación directa con la aseguradora y se aparta sin intención de ofrecer más servicio. Este sistema viene de funcionar en el extranjero con muchos recursos para implantarse en España.
El sistema C, un auxiliar externo de un mediador de seguros, recordemos que el auxiliar no tiene capacidad legal para asesorar, ofrece precios y la contratación a través de los servicios de la correduría. Sistema, que hoy por hoy, aumenta el número de intermediarios sin aportar valor añadido.
Estos sistemas permiten comparar precios. Comparar el precio de un seguro está bien, pero se queda en la superficie, no llega al meollo del asunto. No podemos comparar garantías, no podemos tener asesoramiento personalizado… Se está convirtiendo el seguro de autos en una commodity. Reducir el trabajo de asegurar un riesgo, para garantizar el patrimonio de una familia o una empresa, en algo rutinario, llamadme pesimista, se me antoja peligroso.
Peligroso para el consumidor. Todos tenemos claro que es buen negocio. Para todo el mundo menos para el consumidor que pierde en calidad de servicio. El consumidor no es tonto, sabe elegir, entonces ¿qué es necesario para que el consumidor se convenza de usar estas herramientas? Hacerle pensar que el seguro de autos es una commodity. Que da igual donde lo adquiera. Que siempre ofrece el mismo servicio. Que es un mal necesario. Con la poca cultura de seguros que tenemos en el país, conseguirlo costará bien poco.
En unos años veremos como saldrán beneficiados unos pocos, y los consumidores habrán perdido en calidad y servicio. ¿Le importa a alguien?