El otro día me preguntaba un conocido cómo se calculaba el precio de un seguro de vida, porque el que le había obligado a firmar el banco, para darle una hipoteca “barata”, subía cada año más de un 8%.
La respuesta directa es ¿Por qué no se lo preguntas a quién te ha hecho la póliza?. Pero me contestó que el superbancario le había dicho que “No tenían idea, que eso va en unas tablas, pero que se informaría y ya le contarían”. Eso sí, le ofrecieron un deposito en condiciones ventajosas para compensar la subida…
Como casi todo el mundo sabe la prima que se paga por un seguro de vida va en función de la edad. Como es normal, cada año nuestro amigo nota una subida y así será hasta el fin de la hipoteca. Y, probablemente, acabará pagando una barbaridad para ahorrarse 100€ al año en la hipoteca.
Hace más de dos años que recomiendo hacer números en casa tranquilamente y estudiar si compensa mantener esos seguros de vida, mal asesorados, en los que además probablemente el beneficiario es el banco.
Hace unos días tuve conocimiento de un caso curioso con un seguro de hogar.
Una pareja se compra un piso, firma una hipoteca, el banco te coloca sí o sí un seguro. Hasta aquí lo que está aceptado como normal. Es un seguro, es obligatorio… y se supone que saben lo que hacen.
Ocurre que la feliz pareja deja de serlo. Uno de ellos abandona el lecho conyugal, se va a vivir a otro sitio. Pero aquel seguro que firmaron sigue a nombre el.
Comienza el lío: en lo que en su momento fue un nidito de amor entran unos cacos y se llevan unas joyas de ella. Terrible pero para eso está el seguro. Ella llama a la aseguradora, acude, tasan, incluso hacen la transferencia, pero aquí está el problema, la cuenta que tiene la aseguradora resulta ser la del exresidente en la vivienda, que por supuesto ya no tienen ni joyas ni otros enseres en su exhogar…
Ni que decir tiene que la persona que ha recibido la transferencia no tiene intención ninguna de devolver el dinero y la aseguradora dice que ya ha pagado… La dueña de las joyas está sin ellas y sin dinero para reponerlas.
Para que este caso ocurra tienen que concurrir muchos pequeños desastres:
*Que la aseguradora no se entere del cambio de situación en la vivienda, donde el tomador ya no reside, ni tiene pertenencias.
*Que la aseguradora se equivoque pagando unas joyas a quien no es su dueño, habiéndolas tasado antes a quien, probablemente, no tenía derecho sobre la póliza.
*Que el mediador de seguros sea muy malo y no se preocupe de los siniestros de sus clientes, o que sea muy inocente y confíe en que la aseguradora lo hace todo bien.
*Un profundo desconocimiento de lo que son los seguros por parte de los usuarios.
¿Creéis que la persona que hizo la póliza no sabía del cambio de situación de la pareja? Cuando uno se separa va al banco y anula pagos, cambia cuentas, etc… pero al superbancario no se le ocurrió que el seguro también hay que adaptarlo a la nueva situación.
La culpa reside en los propios usuarios de la póliza porque son los encargados de comunicar a la aseguradora el cambio, pero eso nadie lo conoce, la ignorancia sobre temas de seguros es supina…
Conclusión: un simple siniestro se complica porque la persona encargada de hacer la póliza, las modificaciones y asistir en los siniestros no ha caído en unos detalles; detalles que son los que imprimen calidad en el servicio.
Vuelve a ser noticia Liberty seguros por sus campañas de publicidad.
La aseguradora ha emitido una nota de prensa anunciando su nueva oleada de spots y reafirmando su apoyo a la mediación. Viendo el spot no cabe ninguna duda que la idea que planea de fondo es que el consumidor de seguros necesita ayuda, y que las máquinas no solo no ayudan, sino que complican. Todo ello con el sentido del humor que parece, ahora, imprescindible en el marketing asegurador…
Ya el año pasado ganaron un AMPE de oro por la campaña similar que hablaba de la evolución de las máquinas, y lo poco, bajo su visión, que han aportado a la sociedad. Y ahora insisten en la idea, dándole una vuelta de tuerca.
Hace unos meses contaba como una aseguradora (Liberty) trataba de poner trabas a los superbancarios en sus safaris alegales de datos, en los que, primero, tratan de dar caza a las cifras para, después, usando un señuelo, dar caza al despistado cliente.
Pero poco más tarde vemos que no es oro todo lo que reluce, y que, como los buenos inversores conocedores del mercado, tienen huevos en todos los cestos.
Y con la publicidad, pese a su buena intención, parece que tuvieran cierta alergia a usar las palabras agentes y corredores.
Prefieren recomendar sus asesores. Asesor es una definición muy corta para el trabajo que debe desempeñar un mediador de seguros. El mediador no solo da consejos, realiza trabajos.: asiste, emite pólizas, negocia y discute con compañías por su cliente… Esta es una diferencia básica. No sólo es semántica. Parece que las compañías, todas, quisieran que sus mediadores sean sólo asesores.
Además, con la cercana posibilidad, del cambio o ampliación, de denominación de los auxiliares externos, a asesores auxiliares, que algunas compañías se empeñen en usar esta palabra tiene poco sentido.
En las cuñas de radio y spots de televisión recomiendan asesores, y en las notas de prensa dicen apostar por los mediadores. Y desde luego que lo hacen, apuestan por los agentes, apuestan por los corredores y apuestan por bancaseguros. Apuestan por los mediadores en toda su extensión. Y es lo lógico porque como compañía tiene el deber de distribuir sus productos de todas las formas disponibles en el mercado.
La campaña será un éxito: muchos consumidores creerán en la idea, muchos mediadores se acercarán a Liberty para distribuir sus productos porque la mayoría compartimos parte del mensaje.
Mi enhorabuena porque ya ha quedado en el subconsciente colectivo que Liberty apoya la mediación. El marketing ha funcionado. Pero no deja de ser curioso que cuando sus asesores de la banca, los mediadores de bancaseguros, entregan un presupuesto les digan que para ampliar información pueden llamar por teléfono a través de un 902…
Luis Martinez, de Eurolloyd, tiene la amabilidad de pasar por este blog y apostillar algunos comentarios. La semana pasada nos regaló uno con dos enlaces de la prensa canadiense, que de otro modo a muchos se nos habría pasado por alto. Llamadme raro pero no leo el Vancuver Sun…
La historia es que el gobierno canadiense prohibirá que la banca distribuya seguros en sus portales de internet. Si cambiamos el país por cualquier otro país europeo la noticia sería la bomba informativa del momento. Pero en Canadá es diferente.
Y es distinto porque desde hace mucho tiempo la banca tiene prohibido vender seguros, en las sucursales, que era la única forma de vender seguros que se le ocurría a la banca hace unos años. El boom de internet como medio de venta ha hecho, además, que la banca lo use como recurso para vender seguros prohibidos de otro modo.
La banca hace su trabajo, trata de vender, y el gobierno el suyo en defensa de los consumidores y de las aseguradoras, prohibiendo que vendan.
A algunos les puede parecer que a los mediadores de seguros nos gustaría una legislación similar en Europa (hablar de España ya no tiene sentido, porque todo viene muy dirigido… y cada vez más). Pero a mi no.
Yo no soy partidario de prohibir nada, pero si de legislar lo necesario para que haya igualdad de oportunidad.
Que la banca venda seguros en su red es bueno para la competencia. Si existe competencia. Y para que exista competencia el consumidor tiene que tener libertad para decidir.
A ver cuando se le ocurre a alguien (de los que mandan) la formula para dar libertad al consumidor, porque si no, al final, para solucionar el problema del consumidor esclavo tendrán que acabar prohibiendo…
Más cuando des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Jesús de Nazaret
¿Recordáis que hace unos días escribía sobre un rumor , había una aseguradora que dejaría de dar mucha información en los recibos para evitar la competencia insana de alguna entidad bancaria que usaba datos de los recibos para conocer los contratos de sus clientes y ofrecerles otros?
¡Que diantre! Ya lo dijo Carlos Lluch: la aseguradora es Liberty, que fue muy valiente poniendo negro sobre blanco su opinión sobre la competencia desleal.
Pues no hace un mes del comunicado y ya me desilusiona el tema…
Hoy me llama un cliente, un amigo bien situado que viaja mucho y no se entera nunca de cuando vencen sus pólizas, me pregunta “Angel, ¿cuándo me pasan el seguro del coche que echo en falta el recibo?”. Localizo la información y le contesto: “Hace tres semanas, y has devuelto el recibo por disconformidad con el importe“. Y me dice: “¿Yo?”, y sigue ” es que me llamó la del banco y me dijo que había visto mi recibo, donde lo tenía asegurado y lo que pagaba y que me lo podía hacer más barato”.
No puedo por menos que preguntarle que entidad bancaria ha sido, y me contesta que BBK, casualmente y en palabras de la superbancario: “adjunto el presupuesto con la compañía Liberty seguros asociada a nuestra entidad“. Es una cita textual porque tengo el mail y la oferta que hace BBK.
Viendo la oferta podemos comprobar que el único interés de BBK es hacer la póliza, no asegurar a su cliente, porque le hacen una oferta que nada tiene que ver con la póliza que tiene suscrita, que es lo que necesita. Quizá si en los recibos se incluyeran datos adjuntos con las condiciones particulares y generales de las pólizas…
La superbancario quiere vender la póliza agarrándose al precio, a la asistencia en viaje km Cero , a la libre elección de talleres y a un cheque de gasolina. La única referencia a garantías (aparte de las que apunta Liberty en su proyecto general) es : “En caso de pérdida total del vehiculo se indemnizara sobre su VALOR A NUEVO (100% los dos primeros años,80% el tercer año y 70¨% el cuarto año).” (Va sin tildes porque he copiado el texto escrito por el superbancario en el mail de la oferta) . Me parece buena cobertura, pero resulta que el coche en cuestión está en su quinto año. Y eso que en el recibo sí que aparece la matrícula.
La oferta de Liberty mejora el precio que el cliente tiene, pero no iguala las condiciones, pero ¿qué más da? ¡¡Tiene asistencia en viaje!! Y si quiere ampliar información tiene que acudir a la oficina para que le atienda la misma persona que no ha sabido descubrir que el coche tiene 5 años, o llamar a un 902.
Es curioso como Liberty con furor mesiánico apoya la mediación con la mano diestra, y con la siniestra tiene que taparse los ojos para no ver lo que hacen sus socios.