Vuelve a ser noticia Liberty seguros por sus campañas de publicidad.
La aseguradora ha emitido una nota de prensa anunciando su nueva oleada de spots y reafirmando su apoyo a la mediación. Viendo el spot no cabe ninguna duda que la idea que planea de fondo es que el consumidor de seguros necesita ayuda, y que las máquinas no solo no ayudan, sino que complican. Todo ello con el sentido del humor que parece, ahora, imprescindible en el marketing asegurador…
Ya el año pasado ganaron un AMPE de oro por la campaña similar que hablaba de la evolución de las máquinas, y lo poco, bajo su visión, que han aportado a la sociedad. Y ahora insisten en la idea, dándole una vuelta de tuerca.
Hace unos meses contaba como una aseguradora (Liberty) trataba de poner trabas a los superbancarios en sus safaris alegales de datos, en los que, primero, tratan de dar caza a las cifras para, después, usando un señuelo, dar caza al despistado cliente.
Pero poco más tarde vemos que no es oro todo lo que reluce, y que, como los buenos inversores conocedores del mercado, tienen huevos en todos los cestos.
Y con la publicidad, pese a su buena intención, parece que tuvieran cierta alergia a usar las palabras agentes y corredores.
Prefieren recomendar sus asesores. Asesor es una definición muy corta para el trabajo que debe desempeñar un mediador de seguros. El mediador no solo da consejos, realiza trabajos.: asiste, emite pólizas, negocia y discute con compañías por su cliente… Esta es una diferencia básica. No sólo es semántica. Parece que las compañías, todas, quisieran que sus mediadores sean sólo asesores.
Además, con la cercana posibilidad, del cambio o ampliación, de denominación de los auxiliares externos, a asesores auxiliares, que algunas compañías se empeñen en usar esta palabra tiene poco sentido.
En las cuñas de radio y spots de televisión recomiendan asesores, y en las notas de prensa dicen apostar por los mediadores. Y desde luego que lo hacen, apuestan por los agentes, apuestan por los corredores y apuestan por bancaseguros. Apuestan por los mediadores en toda su extensión. Y es lo lógico porque como compañía tiene el deber de distribuir sus productos de todas las formas disponibles en el mercado.
La campaña será un éxito: muchos consumidores creerán en la idea, muchos mediadores se acercarán a Liberty para distribuir sus productos porque la mayoría compartimos parte del mensaje.
Mi enhorabuena porque ya ha quedado en el subconsciente colectivo que Liberty apoya la mediación. El marketing ha funcionado. Pero no deja de ser curioso que cuando sus asesores de la banca, los mediadores de bancaseguros, entregan un presupuesto les digan que para ampliar información pueden llamar por teléfono a través de un 902…
Ayer tarde entró una persona en la oficina preguntando si determinado túnel de lavado estaba asegurado en determinada aseguradora. En ese momento yo tenía la bolita mágica sin pilas y no pude resolver la cuestión.
Pero uno que es curioso preguntó el por qué de esa consulta. Detrás había un siniestro, un coche entra en un túnel de lavado y por esas cosas que pasan sale limpio… pero arañado. Este hombre llevado por la desesperación va de aseguradora en aseguradora buscando pistas para encontrar la aseguradora que debe pagar el arañazo de su coche.
El dueño del coche arañado en el túnel, contrato su seguro por teléfono, y ya estaba harto de llamar por teléfono a su aseguradora, al dueño del túnel, a la franquicia, y al sursuncorda…
Escuchado el problema, analizada la cuestión, y viendo su desilusión me propuse darle un par de pistas para resolver su entuerto. Un par de detalles simples, que no se le habían ocurrido ni al telefonista que recomienda paciencia, ni a su amigo el del bar que le recomendó hacer el seguro por teléfono porque son más baratos.
Sólo le conté sus derechos de nombrar un abogado, o la obligación del causante del daño de identificar la aseguradora y un par de ideas que le cambiaron la cara y este hombre vió un poco de luz al final de su túnel.
Es curioso como la gente confía en un teléfono para hacer el seguro, pero después buscan alguien que sepa para los problemas.
Resulta que hace casi diez años la Unión Europea se propuso reducir a la mitad los muertos en carreteras europeas. Desgraciadamente no se llegará al propósito tan ambicioso, la media a 2009 está en una reducción del 36%, pero la buena noticia es que España ha bajado un 53% los fallecimientos en las carreteras españolas.
Parece que las fuertes sanciones, el carnet por puntos, los controles de alcoholemia, y las duros spots de televisión van dando resultados.
Direct Seguros ha encuestado a mil conductores sobre distintas cuestiones y resaltan algunas en su nota de prensa como que el 45% de los conductores tiene una póliza a todo riesgo para su coche.
En la mayoría de ocasiones no tiene sentido mantener pólizas a todo riesgo para vehículos de más de cuatro o cinco años, y este porcentaje de pólizas a todo riesgo nos nos haría pensar que el parque móvil español es muy nuevo. ¿La mitad de los coches del país tienen menos de cinco años? Creo que no.
Otra circunstancia que recomendaría mantener un todo riesgo más allá de esta edad, sería convertir un gasto incierto y variable, en gasto fijo. Con un seguro a todo riesgo, pagamos más todos los años, pero de manera fija, sin los altibajos de los gastos que podríamos tener por accidentes no cubiertos por un seguro a tercero. ¿Podría ser que los conductores, bien asesorados, elijan esta opción?
FACUA ha lanzado un informe sobre las reclamaciones que ellos han recogido durante el primer semestre, lo recalco porque se puede leer la noticia, en otros medios, como si fuera algo “oficial”, y son datos exclusivos de esta organización de consumidores.
Los datos son que de más de 22.500 reclamaciones un 8,9% se las llevan los servicios bancarios y el 7,5% seguros y planes de pensiones, ocupan los honrosos segundo y cuarto puesto respectivamente.
Algo debe funcionar mal cuando más del 16% de las reclamaciones tienen que ver con los mercados financieros. Hay que recordar que hay otros negocios en teoría más conflictivos, telecomunicaciones, viajes, administración pública… o la compra de televisiones.
Tanto servicios bancarios como seguros suben porcentualmente sus reclamaciones. En el caso de los seguros tres puntos.
¿Qué ha cambiado en el mercado de los seguros últimamente que pudiera justificar este ascenso de las reclamaciones?